El pasado 7 de junio de 2025, en el barrio Rancho Grande de Montería, se vivió una jornada llena de energía, reflexión y compromiso juvenil en el marco del segundo encuentro del proyecto Voces Juveniles en la Cultura del Encuentro.
En total, 17 jóvenes entre los 13 y 18 años participaron activamente en este espacio formativo, cuyo eje temático fue el medioambiente, enfocado en las acciones de reducir, reutilizar y reciclar, y la importancia de adoptar prácticas de economía circular desde sus hogares y comunidades.
El encuentro fue orientado por José Alejandro González Morelos, un joven líder que desde los 9 años impulsa acciones de concientización ambiental. Su historia de vida y experiencia con manualidades hechas con plásticos reutilizados inspiró a los asistentes y les mostró cómo los residuos pueden convertirse en oportunidades.

Momentos destacados:
Charla introductoria sobre el impacto de nuestras acciones en el medioambiente, con ejemplos prácticos de problemas locales como la contaminación de canales o el mal manejo de los residuos.
Taller grupal: el planeta también recuerda tu huella. Uno de los momentos más potentes del encuentro. Organizados en grupos, los jóvenes eligieron coordinadores y se lanzaron a responder creativamente preguntas orientadoras como:
¿Qué harías si fueras un superhéroe ambiental?
¿Qué historia contaría un animal en peligro de extinción?
¿Cómo sanarías la Tierra si fuera un paciente?
¿Cómo se ve un mundo en armonía con la naturaleza?
Las respuestas se expresaron a través de dibujos, dramatizaciones, canciones y poemas. Hubo humor, emoción, crítica social y mucha imaginación. Cada grupo compartió su obra con el resto, generando admiración y aplausos sinceros.
Puesta en común de ideas y aprendizajes, donde los jóvenes expusieron sus reflexiones sobre el consumo responsable, el valor de los recursos y la necesidad de crear conciencia en sus entornos más cercanos.
Compromisos personales de cambio, como separar los residuos en casa, promover el reciclaje entre vecinos o reducir el uso de plásticos de un solo uso, entre otros.
Más allá del contenido, este fue un espacio seguro y significativo para que los jóvenes compartieran sus ideas, se escucharan entre sí y reconocieran el valor de sus acciones para el presente y el futuro de su comunidad. Fue también una oportunidad para fortalecer su autoestima, su capacidad de liderazgo y el sentido de pertenencia hacia su territorio.
Desde el equipo del proyecto celebramos el entusiasmo, la participación activa y la creatividad de estos jóvenes que, con sus voces y acciones, siguen construyendo una cultura del encuentro y una conciencia ecológica más fuerte. Con cada experiencia, reafirmamos que el cambio comienza desde lo local, cuando las nuevas generaciones se sienten acompañadas, valoradas y protagonistas del futuro que están ayudando a transformar.


